Durante todo el proceso de investigación y socialización con la comunidad elegida y sus actores se ha podido determinar como las personas poseen una intención de relacionarse con las demás pero necesitan de una motivación para hacerlo. Muchas veces, la barreras sociales creadas dentro de la universidad no permiten que las personas lleguen a interactuar más de lo que lo académico requiere.
La universidad resulta ser el entorno donde los estudiantes conviven la mayor parte de su tiempo, por lo cual muchas de sus emociones y sentimientos giran entorno a ésta, el ámbito académico y social en el que están inmersos.
Existen una serie de síntomas o representaciones de una situación de problema en la actitud y aspecto físico de las personas, pero muchas veces la cotidianidad hace que estos sean imperceptibles en una multitud. Los actores manifiestan su intención de ayudar, pero expresan que en general, para ellos sería muy difícil reconocer los síntomas de una persona en peligro pues no tienen conocimiento sobre estos.
Existe una intención en los actores de ayudar, pero al presentarse una situación específica se interponen un serie de antivalores o barreras (preconcepciones, estereotipos, críticas, entre otras) que dispersan la intención y los llevan a la indiferencia ante el hecho.
Los actores son concientes de su falta de herramientas para poder ayudar a alguien que se encuentra en problemas, pero igualmente recalcan su intención de ayuda. Saben que pueden pedir ayuda para ayudar, consideran esa opción, pero no es su opción principal.